La semana pasada, el equipo de fútbol Cruz Azul experimentó un momento crítico al no tener acceso a su estadio propio para disputar el Torneo Clausura 2026. La situación obligó a buscar un nuevo recinto albergador en las horas previas al inicio del certamen, lo que nos hace reflexionar sobre la condición actual de este …
“La inversión multimillonaria de Cruz Azul en juego: ¿podrá superar la tradición de frustración con su nuevo estadio?”

La semana pasada, el equipo de fútbol Cruz Azul experimentó un momento crítico al no tener acceso a su estadio propio para disputar el Torneo Clausura 2026. La situación obligó a buscar un nuevo recinto albergador en las horas previas al inicio del certamen, lo que nos hace reflexionar sobre la condición actual de este club emblemático. A pesar de jugar con éxito en estadios ajeno durante décadas, la pregunta sigue pendiente: ¿por qué Cruz Azul no cuenta con un estadio propio?
La respuesta a esta interrogante podría estar próxima, ya que se indica que la directiva del equipo está lista para comenzar la construcción del coliseo cementero. A pesar de sus esfuerzos por encontrar soluciones provisionales en el pasado, parece que la hora de tener un hogar propio ha llegado. La falta de un estadio propio no solo afecta la identidad del club, sino también la experiencia de los aficionados y los resultados deportivos.
Después de más de 60 años en la máxima categoría del fútbol mexicano, Cruz Azul ha sido el único equipo que ha jugado en estadios que no son suyos. La excepción es el ’10 de diciembre’, ubicado en Jasso, Hidalgo, un recinto que aunque pequeño y con limitaciones, representa un orgullo para la afición azulgrana. Sin embargo, esta situación no es sostenible a largo plazo, ya que los estadios albergadores pueden ser insuficientes para acoger a tantos aficionados.
La falta de un estadio propio también afecta negativamente el desarrollo del fútbol base en el club. Los jóvenes talentos azulgranas no tienen acceso a instalaciones modernas y seguras, lo que puede retrasar su crecimiento como jugadores. Además, la carencia de un estadio propio limita las posibilidades de aumentar la afición y generar ingresos, lo que puede afectar la estabilidad del club en el futuro.
A pesar de estos desafíos, Cruz Azul sigue siendo un equipo muy querido por su afición. La pasión y dedicación de sus aficionados es evidente en cada partido jugado en estadios ajeno. Sin embargo, la hora de tener un hogar propio ha llegado, y la directiva del club parece estar dispuesta a hacer lo necesario para construir un estadio que refleje el orgullo y la pasión azulgrana.
En última instancia, la construcción de un estadio propio no solo es un sueño de los aficionados, sino también una oportunidad para que Cruz Azul crezca y se convierta en un club más fuerte y competitivo. La espera puede ser larga, pero la expectativa es grande, ya que la posibilidad de ver a Cruz Azul jugar en su propio estadio es emocionante y puede representar un nuevo capítulo en la historia del equipo.






