La obsesión con la propia imagen y la necesidad de destacar en primera plana han llevado al presidente estadounidense, Donald Trump, a tomar decisiones que se consideran exageradas y narcisistas. En una semana marcada por la controversia, el mandatario decidió cambiar el nombre del Kennedy Center de Washington por el de Centro Trump-Kennedy para las …
“EE.UU.: El presidente Trump lanza un desafío a la seguridad global con la orden de construir una nueva flota de buques de guerra ‘Trump’s Titans’ más poderosos y avanzados del mundo”

La obsesión con la propia imagen y la necesidad de destacar en primera plana han llevado al presidente estadounidense, Donald Trump, a tomar decisiones que se consideran exageradas y narcisistas. En una semana marcada por la controversia, el mandatario decidió cambiar el nombre del Kennedy Center de Washington por el de Centro Trump-Kennedy para las Artes Escénicas mediante un decreto presidencial, lo que generó un gran revuelo en los medios y entre la opinión pública.
Pero no contento con haber generado esa polémica, Trump tomó la decisión de anunciar la construcción de dos nuevos buques de guerra, lo que constituye solo una pequeña parte de un programa más amplio que prevé la construcción de 25 navíos en total. Durante el anuncio, realizado desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, Trump se permitió hacer comentarios y reflexiones sobre sí mismo, lo que no ayudó a calmar las críticas surgidas.
La decisión de cambiar el nombre del Kennedy Center generó una gran cantidad de debate y críticas. La mayoría de los analistas consideran que el decreto es un ejemplo más de la falta de respeto hacia la memoria de John F. Kennedy, uno de los líderes más destacados de Estados Unidos, que falleció en 1963. Además, muchos han criticado la decisión por ser una forma más de autopromoción y egoísmo.
La construcción de nuevos buques de guerra es un tema más complejo. Aunque Trump argumentó que se necesitan para defender a Estados Unidos y mantener la superioridad naval del país, muchos analistas militares han cuestionado la necesidad de tantos navíos y si realmente son efectivos en el contexto actual.
La obsesión con la propia imagen de Trump ha llevado a algunos a hablar de un narcisismo descontrolado. La teoría psicológica del narcisismo sugiere que las personas que lo padecen tienen una necesidad exagerada de admiración y reconocimiento, y que pueden llegar a tomar decisiones que son perjudiciales para ellos mismos y los demás.
En el caso de Trump, algunos analistas argumentan que su comportamiento es un ejemplo claro de narcisismo descontrolado. La forma en que se refiere a sí mismo en tercera persona (“el presidente”, “mi gran éxito”), la manera en que se enfoca en sus logros y las críticas hacia aquellos que lo critican, son solo algunos ejemplos de cómo su comportamiento puede ser visto como narcisista.
La cuestión es si esta forma de comportamiento tiene un impacto en el desempeño del presidente. Los expertos en psicología argumentan que el narcisismo no es incompatible con la capacidad para tomar decisiones efectivas, pero sí puede afectar negativamente su toma de decisiones y su capacidad para escuchar a otros.
En última instancia, la cuestión es si los estadounidenses pueden seguir tolerando un estilo de liderazgo que se caracteriza por la autopromoción y el narcisismo. La decisión sobre quién liderará el país en el futuro dependerá no solo de las elecciones, sino también de cómo se evalúe el impacto del comportamiento de Trump en su desempeño como presidente.






